
Murió Ernestina Pais: una vida que transitó el éxito en los medios, las tragedias familiares y nunca dejó de tener un carisma inquebrantable
La reconocida conductora y periodista falleció a los 54 años. Con un estilo filoso, audaz y un magnetismo único, marcó una época en la televisión y la radio argentina, mientras lidiaba con una historia personal marcada por el dolor -Por Monica D'Assisi Regina - Periodista
La noticia del fallecimiento de Ernestina Pais ha conmovido profundamente al mundo del espectáculo y el periodismo argentino.
El trágico hecho ocurrió el viernes por la tarde en la localidad bonaerense de Martínez, partido de San Isidro, cuando la conductora se dirigía a bordo de su automóvil Honda Civic negro hacia la zona de Tigre para una función teatral. Al llegar al paso a nivel ubicado en la intersección de las calles Sáenz Peña y El Cano, un cruce señalizado que une las estaciones de San Isidro R y Las Barrancas, el vehículo intentó trasponer las vías en el momento en que las barreras de seguridad ya se encontraban bajas.
De acuerdo con el testimonio del maquinista y las primeras pericias preliminares, la formación del Tren de la Costa no logró detener su marcha a tiempo e impactó de lleno contra el lateral izquierdo del automóvil, precisamente del lado del conductor. Como consecuencia de la violencia del choque, que destruyó por completo ese perfil del rodado, la periodista de 54 años, quien viajaba sola en el habitáculo, falleció en el acto a causa de las graves lesiones sufridas.

Una huella imborrable en los medios
Con una trayectoria versátil que abarcó desde la radiofonía hasta la conducción de grandes formatos televisivos, Pais supo construir una identidad propia basada en la espontaneidad, la velocidad mental y un humor ácido que no pasaba desapercibido. Sin embargo, detrás de las luces de los estudios y el éxito profesional, su vida estuvo atravesada por profundas pérdidas y batallas personales que moldearon su compleja personalidad.
La conductora no tardó en demostrar que tenía luz propia. Aunque su apellido ya resonaba fuertemente en el ambiente debido a la carrera de su hermana Federica, Ernestina consolidó su propio camino a base de carisma y un estilo descontracturado.
Entre sus hitos más recordados se encuentran:
- Mañanas Informales: Junto al inolvidable Jorge Guinzburg, formó una dupla brillante que redefinió las mañanas de la televisión abierta, mezclando actualidad, humor y entrevistas sin concesiones.
- CQC (Caiga Quien Caiga): En 2009 asumió el enorme desafío de ponerse al frente del emblemático ciclo de la productora Cuatro Cabezas, convirtiéndose en la primera mujer en conducir el programa de los trajes negros.
- Éxitos radiales: Su paso por la Metro y otras emisoras líderes dejó en claro su capacidad para conectar con el oyente desde la complicidad y la honestidad brutal.
El peso de la historia y el dolor familiar
La vida de Ernestina estuvo marcada desde la infancia por una de las heridas más dolorosas de la historia argentina: la desaparición de su padre, José Pais, militante de las ERP, durante la última dictadura militar cuando ella era apenas una niña. Esta ausencia forzada configuró gran parte de su identidad y la de su hermana, un tema del que habló en más de una ocasión con descarnada honestidad.
A lo largo de los años, esa resiliencia que mostraba frente a las cámaras convivió con periodos de intensa vulnerabilidad. En el último tiempo, la periodista había atravesado severas crisis de salud mental y problemas de adicciones que la llevaron a internaciones y a alejarse intermitentemente de la exposición pública.
"Siempre fui una persona que fue al frente, pero a veces el cuerpo y la mente piden parar. La procesión va por dentro", había confesado en una de sus últimas entrevistas televisivas.
Su partida deja un vacío enorme en una audiencia que la adoptó por su autenticidad y en un colectivo de colegas que, más allá de los debates y las polémicas que a veces protagonizaba, siempre le reconoció una generosidad y una fuerza de trabajo admirables.